Sábado, 17 de Noviembre de 2018.

El mundo pide limpio, pero con etiqueta.

El mundo pide limpio, pero con etiqueta

Mayo 17, 2018

Las etiquetas limpias, es un movimiento que comenzó a mediados del 2014 y que augura un gran futuro, ya que, según los expertos de mercado NDP Group, la tendencia de etiqueta limpia seguirá en auge para el 2020. Durante el 2015 la encuesta global de Nielsen Global Health & Wellness, pidió a los consumidores calificar la importancia de la salud en los alimentos que compraban, data que arrojo que el 43% preferían alimentos sin organismos genéticamente modificados, e ingredientes más naturales, uno de los porcentajes más altos en todos los atributos.

Esa misma consulta global indicaba que el 42% de los consultados preferían la ausencia de colores artificiales y el 41% sin sabores, alimentos que sean elaborados con base a vegetales y frutas fue de un 40%, y el 60% de los encuestados en América Latina argumentaron que los sabores naturales eran muy importantes para ellos.

Comportamientos y preferencias de consumo, con grandes desafíos para la industria alimentaria, gracias a un cambio de paradigma en la forma de crear, procesar y ofrecer los productos a los consumidores, pese a las intenciones, es un panorama que no es tan sencillo para la industria como parece.

Si bien estas tendencias de consumo han inspirado a hacer grandes cambios y continuar reformulando lo que las empresas están ofreciendo a los consumidores, los entes reguladores a nivel mundial también han hecho presencia, y han contribuido no sólo en escuchar la demanda, sino a cambiar las legislaciones y normativas para la industria de alimentos y bebidas, según los parámetros de cada nación y región.

En Estados Unidos:

La FDA (Food and Drug Administration / Administración de Medicamentos y Alimentos) para la nación norteamericana, es el ente regulatorio encargado de realizar las pautas de regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos. Dentro de sus normativas, dictaminan los formatos de etiquetado para la industria alimentaria, que va desde la lista de nutrientes que deben declarar hasta el formato gráfico que deben usar para poder comercializar un producto.

En el 2016, la FDA anunció el nuevo etiquetado de información nutricional para alimentos envasados para reflejar la información científica, incluyendo la dieta y las enfermedades crónicas asociadas al consumo del producto, como por ejemplo la obesidad o enfermedades cardíacas.

Esta normativa entrará en vigencia en julio de 2018, teniendo la particularidad que serán regidas para la fecha por empresas que facturen alrededor de $10 millones anuales, y un año después las empresas con ventas menores a dicho monto.

Los cambios modifican la lista de nutrientes necesarios que deben declararse en el etiquetado, la actualización de los requisitos del tamaño de las porciones y un diseño mucho más eficiente y actualizado, un cambio que era necesario ya que la norma de etiquetado tenía 20 años de vigencia.

Un cambio que no sólo reflejará la tendencia de etiqueta limpia con la transparencia de ingredientes, sino también los consumidores tendrán mayor información para elegir. Un aspecto que es resaltante de esta nueva normativa, es el énfasis que hacen en que los productos declaren la cantidad real que contienen, el porcentaje de valor diario, las vitaminas y minerales.

En Europa:

En el caso de la Comunidad Europea (CE), los productos de alimentos que se encuentran en el mercado, según la ley deben cumplir los estándares de seguridad alimentaria, además de tener la obligación de proporcionar la información dietética en las etiquetas, para que los consumidores tomen la decisión de compra.

Por otro lado, los aditivos utilizados en la producción de alimentos solo pueden usarse en la UE, si han sido previamente aprobados como seguros para el consumo humano, y el reglamento que entro en vigencia en el 2014 n° 1169/2011 sobre el suministro de información alimentaria a los consumidores, establece que debe aparecer en la etiqueta la información completa de los ingredientes usados en el producto, además de expresar que la información suministrada no debe ser ambigua, confusa y debe estar basada en datos científicos.

También deben declarar en los productos si presentan uno de los 14 alérgenos más comunes, además de informar en el caso de los aceites la base de vegetal usado, especificando si es de girasol, palma, oliva etc.

Y a partir de Diciembre de 2016 es obligatorio el uso de la tabla nutricional, en sus diferentes variantes que pueden ser: de semáforo nutricional, tabla de composición o cantidades diarias orientativas. 

Además de las regulaciones de la industria, también existen organizaciones que se dedican a educar a los consumidores como es el caso de Clean Label Project™, teniendo como objetivo orientar  a los consumidores a que sean conscientes de lo que compran, su contribución lo hacen a través de datos científicos, identificando toxinas y enseñando esta información a los consumidores.

En Latinoamérica:

Los países latinos, también se han visto en la obligación de suplir la demanda de sus consumidores, y reformular su etiquetado a uno mucho más claro y “limpio”. En el caso de Bolivia, el gobierno decretó un reglamento que comenzó a regir a partir del 2015, en el cual establece que hasta el 2018 tendrán de plazo las empresas de alimentos para implementar modificaciones de sus respectivas etiquetas con el aviso conocido como “etiqueta amarilla”, que refleja si el producto contiene algún ingrediente que haya sido modificado genéticamente. Esta normativa también abarca para la importación como exportación de alimentos.

Últimas Publicaciónes