Sábado, 17 de Noviembre de 2018.

La etiqueta limpia llegó para quedarse.

La etiqueta limpia llegó para quedarse

Mayo 17, 2018

“Ingredientes que se pueden pronunciar”, “Más natural” y “Mayor información”  

En los últimos tiempos, han sido varios los términos que siguen sonando y haciendo ruido en la sociedad, uno de ellos tiene que ver directamente con la salud. Terminologías como “orgánico”, “saludable” o “limpio”, son conceptos que han tenido un gran posicionamiento, ya que las tendencias de consumo han sufrido cambios, orientándose hacía una conciencia más armónica con el medio ambiente, el cuidado propio y por supuesto la salud.

Dentro de estas actuales predilecciones, hay una generación que ha logrado adueñarse y ser los embajadores de consumir de manera más saludable y en cultivar estilos de vida en armonía con el entorno. Sí, los responsables son los millennials, una generación que se convirtió en los “representantes” de las tendencias limpias, un concepto que está muy ligado a consumir y elegir productos teniendo mayor aporte o información nutricional.

Pero no sólo esta generación  ha aportado a que las tendencias de consumo estén orientadas a lo saludable, también las alarmas rojas de salud pública con las cifras de obesidad infantil y adulta, han despertado una conciencia que durante mucho tiempo había permanecido adormecida.

Modos de vida más sanos y nuevas demandas de compra, han logrado inspirar a la industria de alimentos y bebidas hacía una mayor innovación de productos más cercano a lo natural, a bajar añadidos, dando cabida a un movimiento que se ha convertido en algunos países en normativa de salud pública, mejor conocido como etiquetas limpias o bautizado en inglés como clean label.

Una corriente que en sus inicios fue solo tomada como una tendencia o estilo de vida, para luego ser adoptada por entes regulatorios de algunas naciones y organizaciones, como una normativa de la industria de alimentos. El concepto de etiqueta limpia hace referencia a la naturaleza, la transparencia y simplicidad de los productos que son ofrecidos a los consumidores. Para algunos ésta definición está asociada con ingredientes que si se pueden pronunciar, ingredientes familiares y conocidos, o para otros, como la lista de ingredientes que no se deben ingerir.

La directora de innovación de la empresa líder en estudios de mercado  Innova Market Insights, Lu Ann Williams comenta que; "La etiqueta limpia ha pasado de ser una tendencia a ser  la nueva regla. Las empresas tendrán que hacer todo lo que puedan para limpiar las etiquetas o ser tan transparentes como puedan en el futuro".

Williams, prefiere llamar la etiqueta limpia como "etiqueta clara" ya que para ella se incorpora un concepto muy importante como es el de transparencia. "Esta demanda de etiquetado limpio ha traído la necesidad de un etiquetado claro por igual en primer plano, lo que resulta un cambio en las demandas y envases más claros y simples para una máxima transparencia" aseguró la directora de innovación.

Las etiquetas limpias también son asociadas con elementos no modificados genéticamente, orgánicos, libres de alérgenos y sin hormonas de crecimiento. Aunque es muy importante destacar que pese a que las etiquetas limpias son percibidas como más nutritivas o “naturales”, estas aseveraciones puede ser ciertas o no, ya que algunos productos no se pueden producir sin usar menos ingredientes o aditivos químicos. Es muy importante resaltar que el concepto de etiqueta “limpia” no necesariamente quiere decir que dichos productos sean 100% saludables, ya que la claridad y transparencia para los consumidores de lo que están ingiriendo, es el principal valor de este movimiento.

La industria de alimentos y bebidas en conjunto con algunas legislaciones nacionales, continúan trabajando por replantearse el uso de ingredientes artificiales o poco saludables en los productos, orientándose y trabajando para evaluar las actuales leyendas de las etiquetas, y además buscar la forma de incluir ingredientes multipropósitos. 

Chile es reconocido por la FAO y OPS  por la Ley de etiquetado limpio

Chile, es uno de los países latinoamericanos que ha sido vanguardia en la protección de la salud, gracias a la creación del proyecto de Ley n° 20.060 sobre la composición nutricional de los alimentos y su publicidad, una ley que hace principal énfasis en sancionar la publicidad dirigida a los niños de alimentos con altos niveles de ingredientes nocivos para la salud, siendo además una reforma de ley, que también plantea los parámetros que deben seguir las empresas para un etiquetado más limpio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de Salud (OPS), otorgaron un reconocimiento institucional al Ministerio de Salud (Minsal), por la Ley de Alimentos y Etiquetas Nutricionales.

Según la FAO, la Ley de etiquetado de alimentos es una de las más completas de Latinoamérica, ya que abarca varios puntos pasando desde la publicidad, hasta la regulación de ingredientes agregados.

Con respecto a los artículos de la Ley el acápite 2° de esta expresa que:

“Será el Ministerio de Salud, mediante el Reglamento Sanitario de los Alimentos, el que determinará, además, la forma, tamaño, colores, proporción, características y contenido de las etiquetas y rótulos nutricionales de los alimentos, velando especialmente porque la información que en ellos se contenga sea visible y de fácil comprensión por la población. El etiquetado a que se refiere el inciso anterior deberá contemplar, al menos, los contenidos de energía, azúcares, sodio, grasas saturadas y los demás que el Ministerio de Salud determine.”

Además de mencionar las características que deberán aparecer en el etiquetado de los  productos, también expresa en el artículo 3°, que no se podrá agregar a los alimentos o comidas preparadas ingrediente o aditivos que puedan dañar la salud, o que engañen a los consumidores, asevera que deben proporcionar la verdadera naturaleza de los ingredientes que componen el producto.

Y con referencia a la unidad de peso, el artículo 5° habla sobre las porciones de consumo elevadas en calorías, azúcar, grasas y sal, deben contener en su rotulado las siguientes leyendas “alto en calorías”, “alto en sal” o denominación equivalente según corresponda el caso. Este punto es uno de los más comentados por los consumidores chilenos, ya que según el estudio realizado por Emol a más de 8.000 personas, el 57% de los participantes aseguran que estos avisos han determinado e influenciado en la decisión de compra.

El etiquetado limpio de los productos, es un gran desafío para la industria alimentaria, ya que tan solo algunas empresas son las que usan productos procesados simples, siendo una iniciativa que  continua en constante desarrollo e innovación para productos más sanos, con menos aditivos y con componentes menos químicos, según Paulina Sazo de la Fundación Chile en conjunto con GFK Adimark, en el estudio Chile Saludable en el 2015, los porcentajes de las personas que leen la información nutricional en las etiquetas se encuentra en un 31%, y tan sólo un 37% las entiende, por lo tanto la educación es un tema relevante para continuar desarrollando estas medidas.

Los desafíos de la industria

Una ley que pretende proyectarse hasta el 2019, donde las medianas y pequeñas empresas, deberán hacer los ajustes necesarios para dicho periodo según la presidenta Bachelet.

A un año de la publicación oficial de esta Ley, el panorama augura un desafío bastante grande para la industria alimentaria, ya que según el académico y premio Nacional de Ciencias aplicadas Ricardo Uauy, quién formó parte del desarrollo de esta ley, argumenta que las empresas usan aditivos de muy bajo costo como lo es el azúcar y el sodio, por lo tanto  la aplicación de la Ley, contribuirá al objetivo principal de desinflar las tasas de obesidad nacional; “Nuestro objetivo no es que el mundo no sea dulce, sino que no sea tan gordo y no tenga la presión tan alta”, expreso el catedrático.

Además, según su perspectiva “Las empresas deben tener claro que el negocio no puede a expensas de la salud de las personas. Esto es una invitación a reformular la composición de los productos para que tengan menos sodio y menos azúcar. Además, está hecho de forma gradual, para llegar al límite de lo saludable nos vamos a demorar cuatro años”, aseguró.

La industria se encuentra en proceso de innovación, y según los datos de las últimas fiscalizaciones el 71% de las empresas cumplieron con la normativa, y el resto fueron sancionados por el exceso de componentes alimenticios críticos publicitados en colegios dirigidos especialmente a los niños, además de algunos casos con problemas de rotulado.

Una tendencia que seguirá en aumento, donde serán cada vez más los consumidores que se apoyaran en una alimentación con educación hacia lo saludable, y por parte de la industria de alimentos será un desafío que se reflejará en la innovación y el uso de componentes e ingredientes multipropósitos.

Se estima que para el 2020, sean más países los que en sus políticas de estado incluyan estás normativas, regulando los productos existentes en el mercado, y brindando una mayor educación a los consumidores a la hora de elegir. Por otro lado Chile ha recibido más de 40 solicitudes, según la actual presidenta Michelle Bachelet para asesorar en temáticas de etiqueta limpia a otros países.

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